Halloveen, Constelaciones Familiares, Biodescodificación, antespasados, ancestros
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El Camino de la iluminación espiritual y personal
Artículos
Valentín Martínez
Halloveen y la famosa linea que separa los dos mundos
Halloveen, Constelaciones Familiares, Biodescodificación, antespasados, ancestros
HALLOVEEN Y LA FAMOSA LINEA QUE SEPARA LOS DOS MUNDOS
 
Parece que todo el mundo está de acuerdo en que la festividad de Halloveen tiene un origen Celta, aunque el nombre provenga del escocés y su significado sea noche de los santos o noche de los muertos. Sus orígenes se remontan a la celebración de los festivales relacionados con las cosechas y el fin del verano.
 
Lo que más me atrae de esta festividad es que se creía que, llegada esta noche, el espacio que separa el mundo de los vivos del de los muertos se hacía tan estrecho que los muertos lo podían atravesar y vagaban durante ese tiempo entre nosotros. Los ancestros eran invitados y agasajados mientras que los espíritus malévolos eran apartados asustándolos y confundiéndolos con máscaras y vestimentas que les asemejaban a ellos.
 
Yo creo, y aquí viene mi reflexión, que ese espacio entre los vivos y los muertos no es tan ancho y que nuestros ancestros viven tanto en nosotros como entre nosotros en las huellas que dejan tanto en nuestra forma de ser como en la de nuestros familiares.
 
Me explicaré.
 
Aceptamos de buen grado que heredamos de nuestra familia talentos que parece que han sido cultivados por algunos de nuestros antepasados. Así uno puede tener facilidad para los idiomas, para la música, la pintura, etc., etc. Parece que vinieran en el lote como el color del pelo o el de los ojos. Basta con despertarlo un poco y continúa con fluidez y sin esfuerzo, como algo consustancial, natural a la persona que lo desarrolla; cuando a otros les llevaría toda una vida llegar a esa perfección.
Pero de igual modo que heredamos los talentos, también aceptamos de buen grado que podamos heredar rasgos negativos como el mal genio, la soberbia, las conductas licenciosas… “Fulano es igual que su padre: un verdadero gruñón” o “Mengano igual de tacaño que la abuela”.
 
Como si de clones se tratase, a nuestro alrededor están ocultos, pero de algún modo vivos dentro de nosotros, esos espíritus que con sus aprendizajes, trabajo y esfuerzo han ido mejorando la vida del clan al que pertenecemos.
 
Pero no todo es vida y dulzura. Afortunadamente las nuevas terapias nos han permitido ver que también heredamos conflictos, junto a sus emociones subyacentes, que no supieron resolver y muchos de los problemas que presentamos en nuestra vida se han creado en las generaciones anteriores, es decir los hemos heredado como los talentos. De eso trata la terapia de las Constelaciones Familiares y también lo ha desarrollado la teoría de la Biodescodificación.
 
Estamos acostumbrados a que nos elogien por los logros de nuestros ancestros que heredamos de ellos. Nadie parece ponerle objeción, pero pensar que las dolencias del alma, que finalmente acaban somatizándose, provienen del árbol familiar todavía parece difícil de aceptar o comprender para la gran mayoría de las personas.
 
Halloveen, y ese espacio que divide el mundo de los vivos del de los muertos, me ha llevado a estos pensamientos.
 
“Truco o trato”, al parecer la traducción sería más bien “Susto o trato”. Dicen que es mejor elegir el trato porque de otro modo los “malos espíritus” pueden maldecir nuestra vida, nuestra casa, nuestro trabajo… En fin, que es mejor hacer un trato. Y aquí está el quid de la cuestión. Me alegra que estas nuevas terapias nos permitan tomar conciencia de los problemas que no pudieron resolver nuestros antepasados y poniéndonos, de un modo simbólico, en contacto con ellos, podamos hacer algún trato o ayudarlos resolviendo en nosotros lo que no pudieron resolver ellos. Además, con nuestra sanación los honramos haciendo al clan más fuerte, brillando con los talentos que nos regalaron con su esfuerzo y haciendo desaparecer los obstáculos que, de otro modo, de no sanarlos, nos impedirían desarrollar todo nuestro potencial y saltarían a otra generación.
 
El quién hereda el talento o el “problema” y por qué él o ella y no cualquier otro, parece que aún está por resolver. Creo que lo heredamos todos los miembros del clan, pero alguno en mayor medida que los demás.
 
Entonces, ¿truco o trato? ¡Pues trato!
 
El trato es que yo resolveré lo que no pudo hacer mi antepasado siempre y cuando se haga claro dentro de mi conciencia, el origen de eso que resulta una espina para mí, no sé qué lo ha causado y está condicionando mi propia existencia. Bueno, ahora podría saberlo. Por eso puedo hacer el trato de sanarlo e impedir “la maldición” que sin duda no es intencionada.
 
Valentín Martínez